Nuestra visión

¿Por qué SERSOL?

Sí, es verdad. En Madrid puedes encontrar muchísimas empresas de servicios a las personas. ¿Qué es lo que nos hace diferentes? 

SERSOL nació en el 2005,  con el deseo de ofrecer una alternativa a mujeres inmigrantes con dificultades para integrarse en el mercado laboral. 

Pero además de promover puestos de trabajo, nuestro deseo es compartir una filosofía de vida, una manera de entender el trabajo, las relaciones humanas y el servicio de proximidad a las personas.  

Hoy en día la empresa se ha consolidado. Agradecemos la confianza de nuestros clientes, que nos han permitido mantener este proyecto social en favor de la mujer. 

Nuestros valores

Creemos que toda persona tiene derecho a un trabajo digno. Y que todo trabajo es digno, por el mero hecho de prestar un servicio imprescindible a quien lo necesita. 

La higiene, el cuidado de las personas, la preparación de los alimentos... son actividades cotidianas que repercuten directamente en el bienestar de las personas y en el equilibrio de las comunidades. A pesar del avance de la tecnología, siempre será necesaria la presencia y la mano humana para desarrollar estas actividades, que pueden especializarse y profesionalizarse, pero no ser sustituidas por una máquina. 

La actividad humana ha de ser respetuosa con el medio ambiente. Este es el motivo por el que optamos por productos y procedimientos de limpieza, aseo, etc. respetuosos con la naturaleza. En la práctica, separamos residuos, reciclamos y usamos productos no contaminantes. 

Además, compartimos una VISIÓN del trabajo con el conjunto de microempresas amparadas bajo la Fundación Trabajo y Dignidad.

Para nosotras la microempresa es una alternativa al sistema. Es nuestra forma de luchar contra la pobreza y a favor de la dignidad de las personas. Es el modo de proponer, no de forma teórica, sino práctica, valores como la cooperación, solidaridad, justicia, fraternidad...

Para nosotras, promover  trabajo digno es el modo de favorecer un desarrollo pleno de la persona, en todas sus dimensiones: económica, social y espiritual.

Nuestra inspiración

El el siglo XIX, en plena revolución industrial, Francisco Butiñá, preocupado por la realidad de la mujer trabajadora en las fábricas, puso en marcha pequeños Talleres, que representaban una alternativa: un trabajo más humano y justo, frente al drama humano provocado por la explotación capitalista. Estos Talleres eran regentados por comunidades religiosas sin afán de lucro, y en ellos tenían cabida jóvenes sin formación, mujeres en paro, desplazadas del campo a la ciudad... 
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Fundador de las HIJAS DE SAN JOSÉ

Si quieres saber más...

La cooperación es la convicción plena de que nadie puede llegar a la meta si no llegan todos.

Virginia Burden

Después de la gracia de Dios es la alegría uno de los principales dones del cielo, que nos dispone para trabajar…

Francisco Butiñá